DESECHOS TECNOLÓGICOS

Por: Gabriel Morales

¿Cuántas toneladas de desechos tecnológicos son desechados en todo el mundo? 50 millones por cada año… y va a subir a pasos agigantados con el paso del tiempo.

En décadas pasadas los electrodomésticos y otro tipo de aparatos tecnológicos solían tener una vida superior a los 10 años, sin embargo, ahora, la mayoría no suelen pasar de los cinco. Un ejemplo claro son los teléfonos celulares, que, según las investigaciones, prestan un servicio por 15 meses en promedio.

Y es que según informan las Naciones Unidas, tras realizar un estudio sobre este fenómeno, encontró que solo el 20% de estos residuos tecnológicos se recicla. Incluso, de mantenerse estas tendencias, se estima que podríamos alcanzar los 120 millones de toneladas de chatarra electrónica en 2050.

Antes de seguir entregando cifras, hagamos un repaso.

¿Qué es la basura tecnológica?

En sí, la chatarra tecnológica son todos aquellos aparatos que llegan al final de su vida útil, bien sea porque dejan de funcionar o llegan a un punto en el que se vuelven obsoletos.

En ese orden de ideas, se puede pensar en que, anteriormente las compañías garantizaban calidad en cada producto: una licuadora, nevera, lavadora o plancha (entre otro tipo de artículos) tenían una vida útil mucho más larga si se compara con la última generación que da prioridad al precio.

Además, es muy común ver que, con las innovaciones del sector de teléfonos móvil, aparatos de almacenamiento, laptops y muchos otros, aunque se conserven, al final no pueden ser usados.

Un ejemplo claro, los cambios en los puertos de carga de los celulares.

¿Por qué es importante reciclarlos?

Sin considerar el volumen que tienen, el factor más importante a considerar es que los materiales que son usados para ensamblar productos de tecnología contienen elementos tóxicos para el medio ambiente.

Según explica el ingeniero colombiano Ricardo Morales Fallón, los más comunes son: cadmio, plomo, óxido plomo, antimonio, níquel o mercurio.

“Casi siempre, este tipo de aparatos no son depositados correctamente y resultan contaminando prados, ríos, lagos y hasta mares. Lo realmente grave es que emiten gases a la atmósfera que ayudan a acelerar el cambio climático”, explica Morales Fallón.

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